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Sturzenegger advirtió que “el exceso de regulación atrofió al sistema financiero” mundial

Ante más de 1.700 banqueros de Felaban, el presidente del Banco Central dijo que en la Argentina la estrategia de metas de inflación está “dando resultado y permitirá llegar al 5% anual en el 2019”

 

Buenos Aires, 8 de noviembre -- El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger, advirtió hoy que el “exceso de regulación atrofió al sistema financiero” mundial tras la crisis del 2008 y consideró que las naciones latinoamericanas deberán reducir ese "exceso regulatorio" y crear instituciones para fortalecer una macroeconomía "predecible y confiable" que permita captar la liquidez que circula en el mundo.

“El exceso regulatorio que se potenció con la crisis de Lehman Brothers puede haber generado un sector financiero atrofiado, por así decirlo, que está impedido de asignar el capital de manera más eficiente”, alertó.

Como ejemplo, dijo que “por el andamiaje regulatorio europeo, los bancos españoles le imponen importantes exigencias de capital para crecer en Argentina.” 

El jefe del Central destacó que “el gobierno se fijó cuatro objetivos: unificar el mercado cambiario, la resolución de la deuda, la reducción de la carga impositiva y la baja de la inflación, y acercándonos hacia fin de año han sido logrados y son la base para que la Argentina tenga un camino de crecimiento”.

Dijo que “en materia de inflación hemos hecho lo que hicieron en otros países y ha funcionado, no queremos reinventar la rueda”, y defendió la aplicación de un “régimen de metas de inflación con tipo de cambio flotante”.

“Heredamos un Banco Central con una política expansiva, que nos ocupamos de absorber entre diciembre y marzo; en abril empezamos a usar la tasa de interés como política monetaria, con un esquema duro del 38%, y cuando vimos que la inflación empezó a bajar, la acompañamos con la reducción de la tasa”, destacó, y dijo que en el 2019 la inflación se ubicará en 5%.

Al disertar en el panel sobre "Desafíos del contexto global para la banca de países emergentes", en la ceremonia de clausura de la 50° Asamblea anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN), Sturzenegger vaticinó que habrá bajas tasas de interés en el horizonte cercano porque el mundo está “más ocupado en problemas del pasado que en encontrar la forma de crear confianza para el desarrollo de inversiones, desde la crisis desatada con la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008”.

“Capital barato, en un mundo donde el cambio tecnológico es inevitable, nos plantea una oportunidad inédita para nuestros países. Será un mundo donde la consistencia macroeconómica y el respeto de la ley pagarán más que nunca. Y un mundo que presentará un desafío para los reguladores financieros, para asegurarse que los fantasmas del pasado no impidan la construcción del futuro”, sostuvo el jefe del Central. 

Dijo que “para la Argentina este debate es clave, porque reafirma la necesidad de nuestra agenda de estabilidad macroeconómica y, dada nuestra necesidad de inversión sobre todo en infraestructura, nos obliga a plantearnos los mecanismos para que esa transferencia de capital se produzca de manera ordenada y sustentable”. 

El jefe del BCRA sostuvo que la tasa real no depende entonces del interés que fije la Reserva Federal de los Estados Unidos o el Banco Central Europeo, sino de "un patrón estructural de ahorro e inversión a nivel global de largo plazo".

"Capital barato, en un mundo donde el cambio tecnológico es inevitable, nos plantea una oportunidad inédita para nuestros países. Será un mundo donde la consistencia macroeconómica y el respeto de la ley pagarán más que nunca", sostuvo.

Dijo que el "exceso regulatorio" que se potenció con la crisis de Lehman puede haber generado un sector financiero "atrofiado", que está impedido regulatoriamente de asignar el capital de manera "más eficiente".

Por ello, dijo que el desafío para las autoridades regulatorias es hallar la "combinación óptima" entre garantizar niveles de rentabilidad para que la actividad financiera continúe saludable, en conjunción con una adecuada minimización de los riesgos asociados.

Al explicar su hipótesis, Sturzenegger consideró que el debate global está “desatendiendo dos factores, que la historia de Argentina permite ver con claridad: uno es que la insistencia con sostener tasas de interés reales negativas, como una manera de impulsar el crecimiento del consumo y darle potencia a la política monetaria, generará daños colaterales importantes y rápidos”.

"Es imposible pensar que la gente va a aceptar retornos negativos por mucho tiempo. En Argentina lo ensayamos (aunque lo llamamos represión financiera) y lo único que nos generó fue devastar nuestro sistema financiero", alertó.

Y, en segundo lugar, señaló que “una tasa de interés real negativa no le sirve al ahorrista y no le sirve al sistema financiero, y tarde o temprano se convierte en su destrucción".

“Las tasas de interés negativas también generan problemas distributivos importantes”, dijo el Presidente del BCRA, y sostuvo que con esa política el precio de los activos sube, con lo cual los dueños de activos tienen ganancias importantes.

"Pero los pequeños ahorristas se frustran con retornos inexistentes. Quizás esto también tenga que ver con entender por qué tanta gente está enojada en algunos países desarrollados", amplió.

Por ello, consideró que el desafío de la banca en América Latina es “el de intermediar el capital y el ahorro, porque en los países de la Región los retornos claramente no son cero sino que son positivos”.

El problema, dijo Sturzenegger, está en que “los riesgos en los países emergentes todavía no justifican transferir el capital del mundo, a pesar de su mayor rendimiento, por lo que los bancos y los entes reguladores deben hallar la forma de revertir esa situación”.

Por ello, dijo que la agenda clave estaría en que “los países receptores del capital logren un esquema macroeconómico predecible y confiable, con derechos de propiedad claros e institucionalizados para captar capitales”.

De hecho, dijo, pareciera que ante tamaña disponibilidad de fondos “nunca tuvo tanto valor como ahora construir ese marco confiable, ya que de tenerlo podríamos decir que el mundo estaría dispuesto a financiar infraestructura, viviendas, inversiones, todo prácticamente gratis”.

"Jamás el mundo había brindado esta oportunidad. Aquí, el desafío para la banca, es crear los instrumentos apropiados para mitigar estos riesgos, y darle esa confianza necesaria al ahorro global", sentenció. 

Esto implica, a entender de Sturzenegger, la necesidad de experimentar con una multiplicidad de instrumentos de financiamiento, de coberturas de riesgos, de estructuras de securitización y diversificación, que permitan mitigar de manera óptima esos riesgos.

Destacó que el mundo está viviendo “un proceso de cambio tecnológico cada vez más acelerado y es palpable para cada uno, cómo todo cambia cada vez más rápido y de manera más impredecible".

“En la industria bancaria, los medios de pago cambian todos los días, anticipando grandes transformaciones en la manera que se usará el efectivo, en cómo se construirán las sucursales y en cómo los bancos se relacionan con sus clientes”, destacó.

Dijo que los cambios “anticipan mejoras importantes en los ingresos y en la calidad de vida de sus habitantes, pero también anticipan grandes cambios en las modalidades de producción, cuando el crecimiento actual es aún magro”.

Y opinó que esta década también es de absorción de la nueva "revolución", la del “conocimiento, del big data, y del software, que generarán cambios aún más profundos en las próximas dos décadas”.

Según dijo, a esa revolución "todo el mundo le teme, no porque no sepa que en definitiva es inevitable y buena, sino sencillamente porque no sabe cómo encajará cada uno en ella, donde parece que todo se barajará y dará de nuevo”.

El mundo espera entonces -según Sturzenegger- un “gran cambio por venir, con cambios tecnológicos de magnitud en ciernes, y con un aumento en la cuota de incertidumbre que siempre viene adosada a cada revolución”.

La relación de esos cambios con el sistema financiero está, dijo, en que “la tasa será baja si, a nivel global, el volumen de ahorro sube y la demanda por inversión no acompaña el movimiento y por lo que se prevé, el mundo convivirá con ambos fenómenos a la vez”.

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